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Este
atractivo pueblo se sitúa en un accidentado y escabroso
paraje de la falda de la Sierra de Bernabé, a camino entre
la Vera y el Valle del Jerte, en el extremo occidental de ambas
comarcas. El caserío aún mantiene cierto aire pintoresco
gracias a su disposición urbana adaptada a la pendiente,
a la conservación de su arquitectura tradicional, en la
que se funde el entremado de adobe y madera con los muros totalmente
de mapuesto, más propios del ámbito serrano. Algunas
casas enoblecen sus fachadas mediante dinteles con inscripciones
y sillares en recercos de vanos.
La
iglesia parroquial de San Sebastián es su edificio más
destacado. Constituye una sólida construcción de
manpuesto y silleria iniciada en el siglo XVI . Su interior conserva
tres retablos del siglo XVIII , siendo el mayor con una desbordante
decoración barroca, el más destacado.
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