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Hervás nació a finales del sigloXII en plena reconquista. Sus primeros pobladores fuerón los templarios, quienes levantarón una hermita en honor a San Gervasio y San Prostasio. A estos mártires debe su nombre la localidad. Los primeros cristianos, procedentes de Galicia, Avila, Béjar y el Varco de Avila, se asentarón en el entorno del castillo. En el siglo XV se estableció la comunidad Hebrea constituida inicialmente por 45 familias que se agruparón en el actual barrio judío.

A inicios del siglo XVIII, Juan López, construyó la primera fabrica textil de los siglos XVIII y XIX que fue dejando paso a finales de este siglo a la industra del mueble y la artesanía.
Desde 1.396 Hervás perteneció al ducado de Béjar y en este año obtuvo el privilegio de villazgo.

Hervás fue declarado Conjunto de interés Histórico Artístico en 1.969, gracias a la excelente conservación de su barrio judio, situado en la parte más baja de la villa, en un terreno desnivelado a orillas del río Ambroz. Su arquitectura popular se caracteriza principalmente por casas de dos plantas, con balcones en el primero y aleros prolongados en el tejado. Los muros son de adobes (barro sin cocer) y los entramados de madera de castaño, intacta a pesar de numero de siglos que han pasado por ellas. Los judíos contruian de forma practica, con calles estrechas que servían para cortar el aire frio del invierno.
Según la tradición oral habia, una sinagoga situada en la calle Rabilero donde oraban los judíos de Hervás y de las comunides vecinas. La calle el vado posee dos bodegones judíos en la planta baja, y un hospital, que más tarde se convirtió en una cofradía conversa.

El mérito de que el conjunto haya llegado hasta nuestros días hay que atribuirselo a sus moradores, que han sabido mantener y conservar sus raices.