En
su término, municipal hay diferentes muestras de haber
existido población humana desde tiempos prehistóricos,
como lo demuestran los restos encontrados en la cueva de Capichuela.
Los
vettones, al igual que en toda la sierra, sentaron un precedente
de indómitos e independientes, creando una zona de influencia
vettona desde la sierra.
Se
han encontrado los restos de un verraco en las piedras de la
Iglesia parroquial. Posteriormente los romanos con su saber
y civilización superior, estuvieron en Jarandilla, dejando
huellas de su paso en el templo existente en La Berrocosa, una
lauda sepulcral coservada en la parroquia, una calzada, el puente
Parral y varios restos de enterramientos y construcciones o
villas en los alrededores. Pero no es hasta la invasión
árabe, a los cuales debe su nombre actual Jarandilla,
que no comienza a alcanzar cierta relevancia e importancia estratégica
. Los visigodos también la poblarón, como muestra
una pila bautismal con la cruz gamada, que aún se conserva.
Posteriormente en la baja Edad Media, con las repoblaciones
que los castellanos hicierón desde Plasencia, conquistada
en tiempos de Alfonso VIII, pasó a pertenecer a esta
ciudad, alcanzando pronto Jarandilla importancia en la zona.
El
9 de Mayo de 1.396 el Rey Enrique II, llamado el de las Mercedes,
le concedió Jarandilla a Don Garcia Alvarez de Toledo,
Conde de Oropesa. A mediados de 1.447 don Fernando Álvarez
de Toledo, comenzó la construcción del castillo-palacio
que es hoy Parador de Turismo.